Historias de milagros:

Alexandra y Nicolette,
pequeños milagros de 31 semanas

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Luego de un embarazo extremadamente difícil y de reposo absoluto por 105 días debido a un trabajo de parto pretérmino, finalmente fue admitida en el hospital. Ya no estaba respondiendo al medicamento que me estaba tomando por el parto pretérmino y mi propia salud estaba fallando; preeclampsia y neumonía. Al cabo de nueve días, me practicaron una cesárea de emergencia y mis gemelas nacieron exactamente a la semana 31.

Alexandra Grace

Alexandra Grace
nacida a las 31 semanas,
3 lbs. y 4 oz.

Alexandra Grace (Allie) nació pesando 3 lbs. y 4 oz. Midió 15” y media y respiraba por sí misma al principio. Más tarde, ese mismo día, la pusieron en C-PAP pero todo estaba bien. Tenía todos los catéteres y cables para su alimentación y monitoreo pero estaba tan bien como se podía esperar. Luego, repentinamente a la segunda semana de edad una de los catéteres que la estaba alimentando se rompió y el calcio de la solución carcomió la piel de la parte de arriba de su pie. Dos días más tarde nos dijeron que necesitaba cirugía plástica para eliminar la piel muerta y poner nueva piel de un lugar donante, que tomarían de su muslo. La cirugía fue un éxito y Allie se estaba curando. Estaba en la NICU durante un total de 27 días debido principalmente a su prematuridad. Necesitaba ganar peso, aprender a alimentarse, mantener su temperatura corporal y curarse de la cirugía del pie.

Nicolette Francesca

Nicolette Francesca
nacida a las 31 semanas,
3 lbs. y 3.5 oz.

Nicolette Francesca (Nikki) pesó 3 libras y 4 onzas y también midió 15” y media. También respiró por cuenta propia y estaba tan bien como se podía esperar. Dos días antes de que Allie fuera a cirugía, Nikki contrajo el virus sincicial respiratorio (RSV), que puede ser mortal para los infantes prematuros. Nikki dejó de respirar y la sacaron de la UCIN para enviarla a otro hospital, que prestaba un nivel más alto de atención. Recuerdo a mi esposo y a mí siguiendo a la ambulancia hasta la ciudad de Nueva York a las 2 de la madrugada y dejando a Allie en Connecticut. Todo lo que yo podía hacer era rezar. Fue puesta en un respirador y tenía lo que parecían millones de monitores y cables conectados a ella. Con el RSV los niños se ponen peor a antes de mejorar, según los especialistas. Después de tres semanas en el respirador mecánico, 4 transfusiones de sangre e incontables especialistas y monitores, a Nikki finalmente le retiraron el respirador y la pusieron en C-PAP. Estuvo en C-PAP durante alrededor de una semana y después la desconectaron para ponerle una cánula nasal. Una vez que dejó de ser contagiosa y que sólo estuvo con oxígeno la pudieron transportar de vuelta a Connecticut, más cerca de donde nosotros vivimos. Para ese momento, Allie estaba en casa y Nikki finalmente iba a estar más cerca de casa. Nikki pasó otros 10 días recuperándose y después de 62 días de hospitalización total fue a casa.

Alexandra Grace

Alexandra Grace
3 años de edad

Allie y Nikki estuvieron bajo estricta cuarentena durante el primer año de vida y ambas recibieron inyecciones de Synagis durante los primeros dos años para prevenir el regreso del RSV. Nikki sufre de un daño respiratorio leve debido al RSV pero es controlado. Allie presenta un ligero daño a nivel nervioso debido al daño ocasionado por el calcio, ¡pero camina y corre como si nunca hubiese pasado nada!

Ambas recibieron los servicios de Birth to Three pero se han graduado con todos los honores. Ahora uno nunca adivinaría que nacieron con nueve semanas de antelación y por todo lo que pasaron.

Nicolette Francesca

Nicolette Francesca
3 años de edad

Qué travesía tan, tan larga fue, pero ahora, casi 3 años y medio más tarde, es un recuerdo distante. Allie y Nikki son niñas activas y normales. Van a un preescolar convencional, tienen citas de juegos con diversos niños, corren, saltan, pelean y hacen todas las cosas que hace un niño de tres años.

Nunca pensé que mi esposo y yo pudiéramos superar todo esto, pero con el amor y apoyo de familiares y amigos lo logramos. Los doctores y las enfermeras de la UCIN hacen una labor excepcional y son muy comprensivos; sin su apoyo, experticia y conocimientos no habríamos podido superar esta travesía.

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