Historias de milagros:
Morgan y Mackenzie,
pequeños milagros de 26 semanas
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En mayo del 2001, fui con mi hija a un chequeo de rutina de mi 20ma semana de gestación. En este momento, la alegría de haber quedado embarazada espontáneamente de unos gemelos cambió a temor. Inmediatamente me ingresaron al hospital y tuve que llamar a una amiga para que recogiera mi hija, cuya vida cambió instantáneamente. En ese momento, me diagnosticaron insuficiencia cervical y debían operarme para cerrarme el cuello uterino mediante un procedimiento llamado cerclaje.
Después de cuatro días, me enviaron a casa con reposo absoluto. Yo seguí estas indicaciones, incluso me perdí el segundo cumpleaños de mi hija. Sin embargo, la presión sobre el cuello uterino continuaba y me tuvieron que llevar a toda prisa al hospital a las 24 semanas de embarazo. Me recostaron la camilla, a mi esposo lo condujeron a la UCIN y mi obstetra lloraba de emoción al decirnos que teníamos suerte de estar esperando dos niñas, porque eso nos daba mejores posibilidades. Después de un primer embarazo perfecto, nada de esto parecía reconfortante. Todos intentamos permanecer positivos. Tuvimos mucha suerte de encontrar una ayuda maravillosa que cuidara de nuestra hija y el personal del hospital me preparó para quedarme durante los próximos tres meses. Lamentablemente, sólo logré estar 14 días más. A las 10:00 de un viernes por la noche, rompí fuente y toda esperanza de llegar a la semana 38 se desvaneció. Rogamos porque las bebés sobrevivieran. Después de una cesárea de emergencia, mis bebés fueron trasladadas a toda prisa a la UCIN.
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Morgan nacida a las 26 semanas y 4 días, 1 3/4 lbs. |
Morgan Allen, la más grande de las dos con 1 3/4 lbs., fue llevada al hospital Columbia en una ambulancia porque no tenían suficiente personal disponible para ofrecerle la atención que necesitaría durante sus primeras 24 horas. Después del quinto día, la regresaron a Connecticut a petición nuestra para colocarla en una incubadora al lado de su hermana. En este momento vi a mi bebé por primera vez. Morgan comenzaba a ganar peso, pero las discusiones acerca de un PDA nos crispaban los nervios. Cada día esperábamos escuchar si tendrían que regresarla a Columbia para cerrar esta válvula abierta, pero finalmente se cerró sola. Ahora sólo tenía que comenzar a ganar peso y a alimentarse con biberón. A la semana 34 de gestación, Morgan finalmente estaba respirando sin la cánula nasal, y parecía que sus ojos iban a estar bien. Llegó a las tres lbs.
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Mackenzie nacida a las 26 semanas y 4 días, 1 1/2 lbs. |
Mackenzie West quien pesó 1 1/2 lbs. permaneció en el hospital conmigo porque pensaban que no resistiría el viaje. Era diminuta, pero fuerte. Alcanzó las dos lbs. y le quitaron la IV en 3 semanas y media o 30 semanas de gestación. Todo iba bien — todo lo bien que puede ser la vida en la UCIN — hasta que le revisaron los ojos a las 34 semanas de gestación. Se temieron lo peor. Incluso mencionaron ceguera. Sólo tendríamos que ser pacientes y esperar. La llevé a que la revisaran durante los siguientes meses y finalmente nos dieron la gran noticia. Ni siquiera necesitaría gafas.
Durante esas nueve semanas en la UCIN, bañamos, cambiamos y cargamos al estilo canguro a nuestras niñas tanto como fue posible. Yo traía a mi hija mayor y a mi esposo todas las noches para que les dieran un peso de buenas noches. Intenté amamantarlas, pero sólo puede extraerme leche. Esto me mantenía ocupada y me hacía sentir que estaba haciendo algo útil. Hablaba con las enfermeras y dejaba que mi esposo tratará con los doctores. él me mantuvo en la oscuridad un poco para que no me asustara y no me preocupara más de lo necesario. También volví a poner orden en casa y en la vida de mi hija mayor.
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Mackenzie y Morgan 2 meses de edad |
Estas niñas vinieron a casa con cuatro días de diferencia y con un poco más de 4 lbs. a las 36 semanas de gestación. No pudimos evitar reírnos y al mismo tiempo sentirnos asustados al ver a estas diminutas bebés sentadas en sus asientos de automóvil esperando ir a casa. Fuimos muy afortunados. Aparte de un extraño caso de infección por Estreptococo del grupo B que llevó a Mackenzie de vuelta al hospital por 10 días y nuestros viajes mensuales durante dos inviernos para inyecciones de Synagis®, parecía que nuestras niñas habían entrado al mundo de los bebés a término. De hecho, Morgan pesó más a los dos años de edad que su hermana mayor Parker cuando tenía esa misma edad.
Aunque me preocupé mucho por el efecto que todo esto tendría en nuestra hija mayor, Parker, ella apenas recuerda todo los viajes al hospital y no tiene ni idea de que me perdí su segundo cumpleaños. Simplemente está contenta de tener dos fabulosas hermanas.
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